Con una década dedicada al diseño de cocinas residenciales, Vitelier, fundado por Estefanía Hoth, se ha consolidado como un referente en la creación de espacios únicos que trascienden el tiempo. Su enfoque multidisciplinario combina la precisión del diseño personalizado, una comprensión minuciosa de las necesidades individuales y la maestría artesanal, logrando una simbiosis impecable entre funcionalidad y estética.
Una casa con historia
“Ahí está la casa abandonada, la casa sin habitantes ni mobiliario, la casa en estado puro. Los espacios han dejado de cumplir función alguna. Nadie va, nadie viene, nadie determina si esta habitación sirve para dormir o para alimentarse. Se le recorre como se recorre una caverna, lentamente. Atisbando su altura, adivinando su profundidad, acariciando sus paredes”, escribió el artista visual Luis Palacios Kaim en su libro General León 51 (2013) sobre la propiedad que adquirió en 2009 en la apacible Colonia San Miguel Chapultepec de la Ciudad de México.
Construida en 1934, en la esquina de General Antonio León y General Juan Cano, la casa surgió bajo la visión del ingeniero civil Fernando del Río, quien trabajó de la mano con el propietario, el artista plástico Manuel Rivera Cuéllar, involucrado en las tendencias vanguardistas de aquella época. Juntos, lograron una edificación que, con el tiempo, se convertiría en un testimonio silencioso del diálogo entre arte y arquitectura.
Despojada de su valor inmobiliario a causa del desgaste, para Palacios Kaim, la casa tenía un valor artístico. No por su singularidad, sino por su cotidianidad. Sus visitas regulares le permitieron descubrir o dejar aparecer marcas, huellas, colores, accidentes, luces, texturas, materiales y espacios que marcaron una pauta estética y seducción por el espacio y el deseo de preservarlo.
Durante años, el recinto permaneció abierto al público, acogiendo numerosas obras de arte contemporáneo. En 2024, 90 años después de su construcción, el espacio fue recuperado por Vitelier, un estudio de diseño especializado en cocinas residenciales que recién cumple su primera década de vida. Así, un nuevo ciclo comenzó para la casa.
Casa Vitelier encarna la filosofía del despacho, el equilibrio entre la innovación en el diseño y el respeto por la esencia arquitectónica del espacio. En la planta baja, abierta al público mediante cita previa, se despliega una serie de ambientes cuidadosamente integrados —tres cocinas, una estación de café y una sala de muestras— que se integran de manera orgánica con la estructura del inmueble, manteniendo intacto su carácter histórico.
Un espacio pensado para habitar
Al entrar, como en casa de un amigo o familiar, lo primero que se ofrece es un café. La estación dedicada a esta experiencia impresiona por su funcionalidad y diseño sofisticado. Los frentes, revestidos en una cálida chapa de eucalipto ahumado, añaden una sensación de naturalidad al ambiente. Con su elegante acabado pulido, la cubierta de Silestone en tono Parisien Blue —la superficie híbrida de Cosentino formada por minerales premium y materiales reciclados—, no solo es resistente a manchas y desgaste, sino que aporta un acento de color al conjunto. La pieza central es una imponente máquina de café empotrada de Miele en negro obsidiana, acompañada por una cava de vinos del mismo tono, creando un conjunto armónico.
El recorrido fluye de manera natural hacia la cocina principal, un espacio que evoca calidez a través de la madera, pero que incorpora las tecnologías más avanzadas que distinguen a Vitelier. Con frentes revestidos en chapa de eucalipto ahumado, el diseño logra una textura natural y elegante.
Soluciones inteligentes, como un sistema de almacenamiento para esquinas y un bote de basura extraíble, maximizan la funcionalidad sin comprometer el diseño. Un sistema de puertas escamoteables lleva la multifuncionalidad al siguiente nivel, permitiendo abrir y ocultar espacios con total fluidez. Gracias a un innovador mecanismo completamente integrado, superficies continuas se transforman con un simple gesto, revelando o resguardando el áreas húmeda según las necesidades del momento, ofreciendo una transición impecable entre privacidad y apertura.
La cubierta de esta cocina es una obra maestra, confeccionada en dos materiales de Cosentino: Sensa Taj Mahal, en un lujoso acabado pulido, y Dekton Albarium, con su elegante acabado mate. Estos materiales no solo resisten el uso diario, sino que elevan el espacio con su belleza intrínseca. El equipo de cocción, de alta gama, incluye parrillas de gas Pitt Cooking en hierro fundido y electrodomésticos Miele en tono obsidiana, como un refrigerador panelable, lavavajillas, horno de convección, horno de vapor y un cajón térmico.
En lo que alguna vez fue el cuarto de servicio, Vitelier ha diseñado una cocina compacta pero completa. Con menos de cuatro metros cuadrados, esta cocina modular destaca por sus frentes de melamina antihuellas en un sofisticado verde olivo mate. La iluminación cálida provista por tiras LED crea un entorno acogedor y funcional, ideal para el día a día.
La cubierta Silestone en el modelo RAW, con un suave acabado Suede, es resistente, duradera y de una textura agradable al tacto. Los dominós de gas y teppanyaki de Smeg, en acero inoxidable satinado, aportan un carácter profesional al espacio, mientras que el refrigerador panelable de la misma marca mantiene una apariencia limpia y ordenada. El detalle ingenioso del escurridor oculto sobre la tarja añade una funcionalidad discreta y efectiva.
La última cocina se esconde en la terraza selvática, una fusión perfecta entre diseño y naturaleza que marca la incursión de Vitelier en el diseño de cocinas exteriores. Esta propuesta monolítica resiste las inclemencias del clima con materiales de alta durabilidad y mínimo mantenimiento. Las superficies y frentes de Dekton Feroe, con su acabado mate, no solo son extremadamente resistentes, sino que también aportan una estética contemporánea y sofisticada. Los cajones están fabricados en madera sólida de Tzalam, una elección ideal para ambientes expuestos por su resistencia natural a la humedad y al clima.
El equipo de cocción incluye un asador de carbón Blaze de acero inoxidable, robusto y versátil, junto con un sistema de cocción por inducción Invisacook, cuyos quemadores de porcelana permanecen ocultos bajo la cubierta para mantener una estética impecable. El uso de Dekton Feroe en la superficie de trabajo asegura resistencia a los rayos UV, manchas y altas temperaturas, garantizando que esta cocina exterior sea tan utilitaria como bella.
Para los visitantes —arquitectos, diseñadores y clientes finales—, el recorrido culmina en la sala de muestras, un espacio interactivo donde pueden explorar y experimentar con la amplia paleta de materiales y colores que Vitelier ofrece para crear cocinas a la medida. Este ambiente lúdico invita a la creatividad y convierte el diseño en una experiencia tangible, dejando a los invitados con ganas de volver una y otra vez.









