Cocina de Casa Taittinger · Proyecto Público Prim

Miele Chefs Table
Ciudad de México
Esta cocina Casa Taittinger se diseñó para una temporada y un escenario específicos. La sede: una de las edificaciones de Proyecto Público Prim, en la colonia Juárez, donde la Maison francesa instaló su casa durante el Mundial 2026. Por eso Vitelier la concibió como un proyecto integral —dirección creativa, diseño y coordinación— en colaboración con tres socios habituales del estudio: Miele, Cosentino y Blum. A su vez, el inmueble que recibió el proyecto es una casa porfiriana de 1905 que llegó al encargo con sus capas a la vista.
El programa: Miele Chef’s Table. Una mesa para diez comensales donde algunos de los chefs más reconocidos de México cocinan frente a sus invitados. La cocina Casa Taittinger no está atrás del salón; es el salón. Es decir, trabajo y conversación ocurren en el mismo plano.
Cliente: Miele Chef’s Table
Diseño de Cocina: Vitelier
Año: 2026
Tipo de cocina: Cerrada
Tamaño de cocina: Grande
Área: 24 m²
Cubierta: Dekton Bromo de Cosentino
Frente de muebles altos: panel acabado cobrizo
Frente de isla y bufetera: MDP acabado aluminio
Equipos Miele: Combi MasterCool, Horno a vapor combinado compacto, Cajón térmico, Máquina de café empotrable, Lavavajillas de integración total, Acondicionador de vino MasterCool, Parrilla de inducción 36″, Campana Downdraft


La cocina Casa Taittinger dentro de Proyecto Público Prim
Proyecto Público Prim son dos casas porfirianas vecinas, construidas a inicios del siglo XX. La restauración dejó a la vista lo que el tiempo acumuló: muros con varias capas de pintura y aplanado, vigas de madera, pisos de piedra desgastados, vanos donde asoma el ladrillo. De hecho, la restauración conservó esa condición a propósito. Así, el lugar se lee como un palimpsesto: no es ruina, es historia acumulada.
Diseñar una cocina ahí obliga a una decisión antes que cualquier otra. ¿Qué papel toma una cocina contemporánea dentro de un espacio que ya tiene su materialidad y su historia?
La respuesta fue trabajar por contraste de superficie, no de tono. Por eso la cocina no imita la pátina del muro ni se camufla en él. Así, es un volumen contemporáneo, geométrico, de bordes definidos, que ocupa el centro del espacio sin disputarle su autoridad al inmueble.
La paleta —cobre saturado, metal avejentado, piedra ultracompacta en gris cálido— se mantiene cerca de la gama de los muros originales. Las superficies, en cambio, son distintas: lisas donde el inmueble es rugoso, planas donde el inmueble es irregular. En definitiva, el acuerdo es de color; la diferencia, de mano.

Tres volúmenes, una cubierta
La cocina Casa Taittinger se ordena en tres piezas. Al fondo, un muro de columnas altas que aloja los equipos Miele y el almacenamiento vertical. También al centro, la isla: cuerpo de trabajo y punto de cocción. En el extremo opuesto, la bufetera, un mueble bajo y largo que recibe el servicio y conecta con la mesa para diez. La isla, la bufetera y la mesa comparten una sola cubierta: Dekton Bromo de Cosentino, una superficie ultracompacta que pasa de un cuerpo al siguiente sin cambiar de material.
Bromo es una piedra técnica: resiste el calor, el rayado, las manchas y la luz UV. En una cocina que se usa varias horas frente a comensales, esa estabilidad es condición de funcionamiento, no atributo decorativo. Pero su valor en este proyecto es también compositivo. Bromo tiene una veta cálida, gris con tonos parduscos, que se entiende junto al muro original sin imitarlo. Es la línea horizontal continua que ata isla, bufetera y mesa bajo una misma lectura.


Cobre y metal avejentado: la paleta de la cocina Casa Taittinger
La paleta nace de dos referencias: la elegancia de Taittinger —el champagne, el cobre como color heráldico de la Maison— y la materialidad propia de Proyecto Público Prim. De ahí salen los dos acabados que organizan el proyecto.
Los muebles altos del fondo se revistieron con un laminado cobrizo. Es un tono saturado, mate. En la luz baja del espacio se acerca al ladrillo y al óxido. Con la luz puntual sobre las repisas, recupera un brillo cálido que evoca el reflejo del champagne en la copa. En otras palabras, no es decorativo: es el color que ordena toda la composición.
La isla y la bufetera se revistieron con una lámina metálica con acabado avejentado. Es una superficie con variaciones tonales y textura propia. El metal trabajado no se lee como acabado industrial; entra en conversación directa con los muros patinados del inmueble. De hecho, es la pieza que más pertenece al lugar y, a la vez, la que más declara que es nueva.
Entre ambos —cobre arriba, metal abajo— la cubierta de Dekton hace de tregua. Las tres superficies se sostienen sin que ninguna domine.


Equipos Miele en la cocina Casa Taittinger
La pared posterior reúne ocho equipos de la línea profesional Miele dentro de los muebles altos. Por eso la decisión fue no esconderlos. El frente del Combi MasterCool, el horno a vapor, la máquina de café empotrable, el cajón térmico, el lavavajillas y el acondicionador de vino se incorporan al ritmo de las puertas cobrizas. Sus pantallas y vidrios oscuros quedan recortados sobre el laminado mate. El equipo es legible —Miele tiene una identidad gráfica clara y no se diluye—, pero queda dentro del orden cromático del muro.
El acondicionador de vino MasterCool ocupa la columna más alta y se vuelve el elemento más visible de la pared: una vitrina vertical para enfriar las botellas de champagne Taittinger. A su vez, su transparencia abre el plano cerrado del muebleado y declara, de paso, el programa del lugar.
En la isla, la parrilla de inducción independiente de 36 pulgadas y la campana Downdraft —que se eleva detrás de la zona de cocción solo cuando hace falta— mantienen libre el plano de Dekton. Así, sin campana colgante, la línea de visión entre el chef y los comensales queda abierta.



La isla como volumen monolítico
La isla es el cuerpo más visible del proyecto. Revestida en lámina metálica avejentada, se lee como un bloque sólido apoyado sobre el piso original. Además, los cantos están bien definidos. Las uniones son visibles: el material no pretende ser continuo —es lámina, hay traslapes, y se reconoce que lo es. Esa decisión, junto con el remate fino de la cubierta Dekton en el borde superior, le da calidad de pieza fabricada, no de mueble revestido.
Sobre la isla cae el plano completo de la cocción. Para ello, la parrilla de inducción Miele queda integrada a la cubierta y la campana Downdraft desaparece cuando no está en uso. El resto del volumen es almacenamiento profundo: cajones para utensilios, baterías y servicio que los chefs invitados usan durante la experiencia.

El mueble abierto: una reinterpretación
El mueble que más se aleja del lenguaje de una cocina premium es el mueble abierto de exhibición. En lugar de un cuerpo cerrado con vidrio —el formato clásico para mostrar vajilla y cristalería—, el proyecto lo resuelve como repisas abiertas con respaldo cobrizo, iluminadas con luz cálida indirecta. La cristalería, las vasijas y los utensilios quedan a la vista, sin puerta entre ellos y el comensal.
Sin embargo, el gesto cambia la relación. En una cocina convencional, lo que se va a servir se guarda y luego se abre. En la cocina Casa Taittinger, lo que se va a usar está siempre presente: forma parte de la puesta de la mesa, no de su preparación. Junto a las repisas, un fragmento de mosaico antiguo en uno de los muros queda enmarcado por la composición. Incluso la cocina no lo cubre: lo deja ser. Es el lugar el que se asoma a la cocina, no al revés.
Herrajes Blum en interiores oscuros
El interior de los muebles se trabajó con acabado en madera oscura y con herrajes Blum especificados para el proyecto. Estos incluyen cajones Legrabox en acabado Noble Rust, bisagras en Negro Onyx y sistemas de organización AMBIA-LINE en negro carbón mate. En una cocina abierta, frente a una mesa larga, los interiores se ven cada vez que se abre un cajón. La continuidad cromática del cobre por fuera y los tonos rojizos del Noble Rust por dentro es una decisión deliberada: la cocina Casa Taittinger mantiene su lenguaje incluso cuando se está usando.


Una colaboración con Miele, Cosentino y Blum
El proyecto se sostiene en la coordinación entre cuatro disciplinas: la dirección creativa y de diseño de Vitelier, los equipos Miele, la superficie técnica de Cosentino y los herrajes de Blum. De hecho, los tres son socios habituales del estudio. Casa Taittinger fue la ocasión de trabajar con ellos en un escenario distinto al residencial: una cocina que se monta para una temporada específica, con condiciones de uso intensivo y exposición pública.
El reto fue combinar una cocina de trabajo profesional —con la batería de equipos Miele necesaria para una experiencia gastronómica seria— y una mesa para diez comensales en el mismo espacio, sin dividir. Una cocina a la medida de un programa temporal sobre una arquitectura permanente. La isla es mesa de trabajo y pieza central del cuadro. El mueble abierto es almacenamiento y respaldo de la conversación. La cubierta de Dekton es el plano técnico que une isla, bufetera y mesa desde lejos.
Sobre los muros porfirianos de 1905, durante unas semanas, esta cocina Casa Taittinger será el espacio donde algunos de los mejores chefs del país preparen su mesa. Este proyecto fue posible gracias a la colaboración de Miele, Cosentino y Blum.
